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DERECHOS HUMANOS SI. VIOLENCIA NO

16 / 06 / 2010

El Parlamento Europeo se ha ocupado hoy de la operación del ejercito judío que concluyó con el asesinato de nueve activistas turcos en el asalto de la llamada Flotilla de la libertad. Como se recordará este convoy naval transportaba ayuda humanitaria hacia la franja de Gaza, un fragmento de Palestina sometido desde 2006 a un bloqueo inhumano. No me he quedado del todo satisfecha del tono de la resolución. Yo hubiese ido mucho más lejos. Veremos mañana en las votaciones lo que ocurre. Porque creo que a estas alturas está más que claro que aquel asalto es injustificable y desproporcionado. Por eso he querido dejar claro que hay que abandonar los eufemismos. Estamos ante nueve crímenes, que deben tener su castigo. Si las instituciones europeas quieren merecer algún crédito ante su ciudadanía, incluso ante quienes simpatizan con el sionismo, mejor que empiecen llamando a las cosas por su nombre. Hoy varios diputados que se declaraban abiertamente  projudíos han criticado muy duramente este asalto.

 

 Las “versiones oficiales” emanadas de las autoridades de Israel me recuerdan las inefables notas de los gobiernos civiles de Franco. Ya recordaréis que entonces se decía que los manifestantes volaban, porque siempre que la policía disparaba al aire mataban a alguien. En este caso los disparos de una tropa armada a la última, apoyada por helicópteros y con un despliegue excepcional se justificaron porque los tripulantes de los navíos esperaban el asalto, al parecer, armados con palos y cuchillos. Yo me quedo on unas declaraciones del escritor sueco Hening Mankel, autor de la célebre serie del detective  Kurt Walander. “El arma más peligrosa que viajaba en aquel convoy, dijo, era mi maquinilla de afeitar”. Por eso creo que estamos ante nueve asesinatos y una utilización ilegal de la fuerza que vulnera toda la legislación internacional.

 

Creo que Israel lleva décadas vulnerando los derechos humanos de los palestinos. No hablo de oídas.  Tuve la suerte de comprobar sobre el terreno que aquello es ni más ni menos que una cárcel al aire libre, llena de personas desesperadas con muy poco o nada que perder. Hoy casi cuatro años después de aquella visita la situación a ido a peor en un lugar en el que la fuerza y el abuso de poder han desterrado el humanismo. Allí comprobé, de primera mano, como los que pomposamente se autocalifican como “demócratas”, no aceptaron que Hamas ganase limpiamente las elecciones en Palestina pese a la reforma electoral que auspiciaron al alimón para evitarla Israel, las grandes potencias y hasta la autoridad nacional. Toda una lección de “principios” que acabó con la inclusión de Hamas en la lista de organizaciones terroristas internacionales e inició la lógica de la “guerra preventiva” y de las imputaciones genéricas.  Desde luego así no se siembra paz ni se trabaja la reconciliación. Bien al contrario crece el odio y el número de personas que nada tienen que perder. Una verdadera cantera para el terrorismo suicida. No basta con reconstruir edificios y poner dinero. Hay que acabar con la impunidad de Israel. Y eso requiere un poco más de coraje que el que hoy se aplica a este problema.

 

Más positivo es el trabajo que realizó Europa en el caso del proceso de paz de Irlanda. Allí tras los acuerdos de Viernes Santo la Comisión, el Consejo y el Parlamento, al unísono, pusieron en marcha  el programa Peace. A través de sus fondos se han apoyado todo tipo de medidas para consolidar el proceso de paz. La misma actitud pedí ayer en el pleno para Euskadi si algún día tenenos la suerte  de que ETA escuche a la ciudadanía vasca y abandone las armas. En esas condiciones espero también un programa Peace para Euskadi y el mismo nivel de apoyo político internacional para un camino, el de nustra paz y reconciliación, que creo que todos anhelamos. En definitiva: si a los derechos humanos y no a la violencia. No mejora ningún conflicto.

LA EUROPA DE LA PAZ

19 / 03 / 2010

Ayer estuve en la sociedad Bilbaina en el acto de presentación de un libro del profesor José Ramón Garitagoitia sobre la presencia de valores como la dignidad de la persona y los derechos humanos en los textos fundacionales de la Unión europea. Decidí participar en este acto para responder a la amabilidad del anfitrión y porque me pareció una oportunidad para recordar que la defensa de estos valores es, en realidad, el origen de la Unión Europea. Especialmente cuando esta misma semana ETA ha vuelto a recordarnos que su violencia es mortal y que sigue siendo el principal problema de la sociedad vasca.

 

Muchas veces oímos que la Unión Europea es una sociedad de mercaderes casi sin alma y que la unión económica y monetaria ha avanzado mucho más deprisa que la política. Pero la vorágine en la que vivimos, la velocidad a la que pasan y nos cuentan las cosas, no debería impedirnos recordar que el verdadero origen de este proyecto fue la generación de paz y estabilidad: la puesta en marcha de una cooperación continua y reforzada entre los estados que durante el siglo XX protagonizaron dos guerras mundiales.

 

Un conflicto bélico es la negación total de la dignidad de la persona y de sus más elementales derechos. La primera guerra mundial fue cruel e inhumana. Durante la segunda vivimos episodios como el genocidio judío, al que acompañaron en su suerte algunas etnias minorizadas del continente. Redimir tanta inhumanidad solo era posible con medidas radicales destinadas a reparar los daños causados y procedimientos para impedir que hechos similares pudieran repetirse. Por eso el horror de la guerra, más la evidencia de que las modernas armas atómicas empleadas contra Japón convertirían una tercera guerra mundial en la última, impulsaron a Francia, Alemania, Belgica, Holanda, Luxemburgo e Italia a compartir parte de su soberanía y fundar lo que hoy es la Unión Europea. Conviene recordar que ese es el primer valor del proyecto europeo. Por eso cuando el 9 de mayo de 1950 el Ministro francés de asuntos exteriores Robert Schuman proponía que el carbón y el acero de Alemania y Francia se sometieran a una administración conjunta estaba poniendo en marcha una verdadera revolución. Por cierto que nuestro lehendakari José Antonio Agirre colaboró desde el principio en esta iniciativa desde su posición de refugiado político, integrandose en los NEI (Nuevos equipos internacionales)

Voy a pediros que os pongáis en el momento. Apenas cinco años después del final de la segunda guerra mundial la economía era la fórmula para dar cuerpo al primer objetivo del proceso, hacer imposible un nuevo enfrentamiento. En esas condiciones una nueva guerra no era sólo impensable, sino materialmente imposible.

Por eso, es verdad que la economía ha sido el nervio que ha asentado la Union Europea. Pero también es verdad que valores y principios como el respeto a la dignidad de las personas, los derechos humanos y el estado de derecho han sido una constante en todos los textos fundacionales y en los sucesivos tratados que los han ido desarrollando, aunque el ritmo pueda parecernos lento..

Estos días se debate en el Parlamento Europeo un informe para aclarar los aspectos institucionales y operativos que derivarán de la adhesión de la Unión Europea al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales. Hace ya tres décadas que la Comisión Europea y el Parlamento aprobaron sendas resoluciones solicitando esta adhesión. Ahora, con una comunidad mucho más grande y compleja, con 27 estados, no ha sido precisa una discusión política. El documento parte del hecho de que nadie discute la adhesión. Por eso es más bien técnico y certifica que la coincidencia en estos valores es una de las bases para la cohesión política de la Unión.

Mientras han ido madurando las condiciones para que este paso sea posible, la vocación garantista y democrática europea ha estado presente en todos los plenos de la eurocámara. El artículo 122 de su reglamento reserva al menos una hora en cada sesión para debatir sobre casos de violaciones de los derechos humanos, la Democracia o el Estado de Derecho. Cada mes tenemos más de tres propuestas para elegir, lo cual es una desgracia, porque indica que se producen numerosas vulneraciones graves de los derechos humanos.

Esta dinámica y la actitud general de vigilancia y denuncia han sido positivas para el progreso de los derechos humanos en el mundo. Pero hay que seguir avanzando para conseguir que en esta tarea se mida con el mismo rasero a los fuertes, a los grandes, a los influyentes y a los interesantes que a los débiles, a los pequeños o a los pobres. En apenas ocho meses de vida parlamentaria en Bruselas y Estrasburgo, como os he contado en este mismo espacio, he podido comprobar que no cuesta lo mismo condenar el régimen de Cuba, o los atentados de organizaciones palestinas en Israel que hablar de China, sobre las campañas bélicas hebreas en Palestina o en torno a atentados contra la dignidad de las personas como el que cometió Marruecos en la persona de Aminatou Haidar.

También es muy notable el cambio de actitud que se percibe cuando en estas denuncias está implicado un estado miembro. Por muy graves que sean las cuestiones que se censuran hay más tibieza cuando se mira hacia adentro de la comunidad que cuando se examinan problemas exteriores. La razón debe buscarse en un principio de solidaridad mal entendido entre los que mandan en las instituciones europeas, que hoy por hoy, son los gobiernos nacionales.

Sin embargo y pese a estas precauciones el Parlamento Europeo ha tenido destacadas intervenciones en algunos asuntos internos realmente espinosos. Quizá por la proximidad que tiene con nuestra situación fue muy notable la implicación europea en el proceso de paz Irlandés.

Hablar en Euskadi y en Europa de derechos fundamentales y dignidad de las personas requiere una apelación al final de la violencia de ETA y la dignidad y la memoria de sus víctimas. La dinámica de denuncias, la consolidación de un marco europeo en el que comportamientos antijurídicos, antidemocráticos y la propia violencia sean la excepción ha contribuido a deslegitimar el recurso al terrorismo en cualquier país del continente. El apoyo político y económico de Europa al proceso de paz irlandés, concretado por ejemplo en las dos ediciones del programa PEACE, marca un interesante precedente para el caso vasco. Por eso espero que aquí se den pronto las condiciones para que una intervención similar en Euskadi sea posible y esté a la altura de la voluntad y deseos de paz que vienen expresando reiteradamente las mujeres y hombres de nuestro país.

Aminatou en El Aiaiún ya.

17 / 12 / 2009

 Ojalá que en cuanto acabe este texto, son casi las 5 de la tarde, Aminatou esté camino de su casa, es lo que me gustaría, pero por el momento no hay buenas noticias. Desde ayer estaba contenta pero hoy estoy triste y decepcionada. Los grupos parlamentarios tras una difícil negociación que me tocó coordinar llegamos a un acuerdo sobre un texto común para pedir que Aminatou recuperara todos sus derechos legítimos y fuera devuelta al Aaiún junto a sus hijos,  esta posición común era importante. Hoy por la tarde se iba a producir el debate, pero el  Presidente del grupo de socialistas y demócratas señor Schultz, ha sorprendido a propios y extraños anunciando a las 12 del mediodía que las gestiones diplomáticas iban a dar resultado hoy mismo para que  Aminatou regrese a su casa. Pero para ello ha defendido que era mejor que el parlamento evitase pronunciarse sobre este asunto, y en nombre de la discreción  ha planteado votar su retirada. EL Presidente de los socialistas con el apoyo del Presidente del grupo popular ha hecho posible que el asunto quede fuera del debate y todo ello sin respetar el reglamento, fuera de la legalidad. Aquí podeís ver el revuelo que se ha armado en el Parlamento

 

 

 

 

Impedir el debate es contrario a la democracia y a los valores de los que tanto alardeamos en Europa porque ha impedido que los representantes de las y los ciudadanos europeos nos pronunciemos  para denunciar las vulneraciones de la legalidad internacional y los derechos humanos por parte de Marruecos y el deseo de que Aminatou regrese al Aaiún.

 Hoy ha sido un mal día. Han roto la confianza que nos debemos entre parlamentarias y parlamentarios, ha sido un acto de falta de respeto a la institución, a los grupos y a las personas que hemos realizado un gran esfuerzo para llegar a ese acuerdo común.

 Otra triste reflexión, el mandato de algún gobierno de algún país Europeo que tiene miedo de decirle a Marruecos desde el Parlamento Europeo  que debe respetar los derechos humanos ha impuesto su criterio. Y lo más importante, hemos decepcionado a la persona defensora de los derechos humanos que estaba esperando una palabra, que Europa hablara sobre su causa y pidiera que se le devuelvan todos sus derechos.

 Son las cinco de la tarde, miro Internet, Aminatou aún no está el Aaiún, por el momento no se cumple lo dicho por el señor Shultz. Volveré a encender el ordenador por la noche, no sé que leeré, me gustaría que fuera que Aminatou está con los suyos, el tiempo está en su contra. Pero si no hay resultados o los que hay son negativos, el responsable tiene nombre y apellido.